Conviene empezar aclarando un límite: nosotros construimos la herramienta, no decidimos el tratamiento. Qué indicación tiene sentido, con qué paciente y en qué momento es una decisión del profesional sanitario. Lo que sigue es lo que la herramienta permite hacer, que es donde sí podemos hablar con conocimiento.
Tres cosas que un entorno virtual permite y la realidad no
- Graduar. Una situación se puede presentar al 10 %, al 40 % o al 100 % de intensidad, y subir cuando el profesional lo decida. En el mundo real la exposición viene como viene.
- Repetir sin coste. La misma escena, las veces que haga falta, idéntica. Eso convierte la sesión en algo comparable entre semanas.
- Parar. Se quita el equipo y se acabó. Esa reversibilidad es parte de lo que hace manejable la exposición.
Lo que se puede medir
Un entorno digital registra lo que ocurre dentro de él: cuánto tiempo estuvo el usuario en cada zona, dónde miró, qué evitó, cuánto tardó en completar una tarea. No sustituye a la valoración clínica, pero da algo que la observación directa da con dificultad: una serie de datos comparable en el tiempo. Con dos sesiones separadas por un mes se puede ver si algo se ha movido, y en qué dirección.
Estimulación multisensorial y accesibilidad
No todo es exposición. Un entorno controlado sirve también para estimulación multisensorial, para rehabilitación psicomotriz y para entrenar situaciones cotidianas —coger un autobús, ir a una tienda, moverse por un edificio nuevo— en un sitio donde equivocarse no tiene consecuencias. Ahí la accesibilidad cognitiva no es un añadido: es el requisito de diseño principal, porque un entorno que no se entiende no sirve.
Eso obliga a diseñar distinto: menos elementos en pantalla, instrucciones cortas, ninguna dependencia de leer rápido y la posibilidad de salir en cualquier momento. Es el mismo criterio de un simulador de formación, pero con la exigencia subida.
Qué hace falta del lado del centro
Menos equipo del que se supone y más criterio del que se suele dedicar. Hace falta que alguien del equipo clínico defina qué situación hay que reproducir y con qué grados; sin eso, lo que sale es una demostración bonita que nadie usa dos veces. Y hace falta decidir dónde se va a usar: una sala fija con equipos no plantea lo mismo que algo que va a moverse entre centros.
Trabajamos este tipo de encargos en psicología y sanidad, y en entornos sanitarios reales como el Hospital de Tierra de Barros. Si tienes un caso en mente, cuéntanos qué situación querrías poder reproducir y te decimos si es viable.
